Un equipo internacional de investigación dirigido por el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic), la Universidad de Córdoba (UCO) y el Hospital Universitario Reina Sofía ha identificado a la hormona LEAP2 como un factor determinante en el adelanto del desarrollo puberal asociado a la obesidad infantil. El hallazgo, publicado en la revista científica Metabolism: Clinical and Experimental, explica los mecanismos fisiológicos mediante los cuales el exceso de grasa corporal envía señales al cerebro para activar prematuramente la función reproductiva.
El trabajo científico analizó tres grupos de niñas menores de ocho años atendidas en la Unidad de Endocrinología Pediátrica del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid: menores con obesidad, niñas con peso normal y pubertad precoz central idiopática, y un grupo de control sano. Las muestras sanguíneas revelaron que las niñas con obesidad registraban concentraciones significativamente más altas de LEAP2 y niveles reducidos de ghrelina, conocida como la hormona del hambre.
Mecanismos hormonales y hallazgos en modelos animales
La hormona LEAP2 se sintetiza principalmente en el hígado y actúa en el organismo bloqueando los receptores de la ghrelina. Mientras que en situaciones de escasez de nutrientes la ghrelina se eleva para frenar el gasto energético y posponer la maduración sexual, la LEAP2 se incrementa ante la abundancia o el exceso de masa grasa, actuando como una señal de disponibilidad energética para el encéfalo.
Para comprobar este principio, los científicos desarrollaron pruebas en ratas con obesidad temprana, confirmando que la LEAP2 se mantenía elevada durante todo el período puberal. Al administrar la hormona a ejemplares de peso normal, los investigadores observaron un adelanto en el inicio de la pubertad, así como una aceleración en la maduración de los ovarios y en el proceso de ovulación. Asimismo, la administración de LEAP2 logró revertir el retraso puberal provocado por restricciones calóricas del 20%, actuando sobre las neuronas Kiss1 del hipotálamo.
Implicaciones clínicas y líneas de investigación futuras
Los autores de la investigación subrayan que la ausencia de niveles elevados de LEAP2 en niñas con pubertad precoz y peso normal confirma que esta molécula está vinculada de manera específica al estado nutricional y no a todas las formas de desarrollo puberal acelerado. Este matiz abre la puerta a utilizar el eje LEAP2/ghrelina como una diana biológica para abordar trastornos madurativos, tanto el adelanto por malnutrición por exceso como los retrasos asociados a la anorexia nerviosa o la desnutrición severa.
Adicionalmente, el equipo de investigación proyecta aplicar estos avances al estudio del síndrome de Prader-Willi, una enfermedad rara caracterizada por hiperfagia, obesidad, niveles anómalos de ghrelina y alteraciones en la pubertad. Aunque los especialistas enfatizan que la traslación a la práctica médica requerirá nuevos ensayos clínicos, el hallazgo representa un paso significativo en la comprensión de la interacción entre el metabolismo y la reproducción humana.