Un equipo científico internacional ha demostrado que la mutación del gen Mecp2 altera el funcionamiento del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal, el sistema responsable de controlar los niveles de hormonas sexuales. Esta investigación, liderada por la Universitat de València (UV), la Universitat Jaume I de Castelló (UJI) y la Queen Mary University of London (QMUL), constató que dicha alteración retrasa de forma significativa el desarrollo puberal en ratones modelo del síndrome de Rett.
El síndrome de Rett es una enfermedad rara del neurodesarrollo que afecta casi exclusivamente a niñas y mujeres, resultando casi siempre letal en varones. Provoca manifestaciones graves como epilepsia, discapacidad intelectual, pérdida motora y problemas respiratorios. Aunque se sabía que la enfermedad impacta el sistema neuroendocrino, este aspecto había recibido menos atención por parte de la comunidad médica hasta el momento.
El estudio, dirigido por la profesora Carmen Agustín Pavón de la UV, descubrió que los ratones con la mutación presentan un exceso de neuronas GnRH en el hipotálamo, células que resultan clave para iniciar la pubertad. A pesar de este exceso, el desarrollo puberal de los ejemplares mutantes se encuentra retrasado en comparación con los sanos de su misma edad, un fenómeno que aparece asociado a un bajo peso corporal.

Los análisis biológicos revelaron que los niveles de hormonas sexuales en los ratones afectados son mucho más bajos que en los individuos sanos, lo que confirma el mal funcionamiento del eje hormonal. Las investigadoras explicaron que en pacientes humanas la pubertad suele seguir un curso atípicamente irregular, caracterizado por un inicio precoz del proceso pero con una primera menstruación notablemente retrasada.
Ana Martín-Sánchez, investigadora de la UJI y primera firmante del artículo, advirtió que el fallo en el control de las hormonas sexuales no solo afecta los ciclos reproductivos. Estas sustancias son imprescindibles para organizar y mantener los circuitos neuronales que controlan el comportamiento social, la salud cognitiva y la estabilidad del sistema musculoesquelético.
El hallazgo abre un nuevo camino clínico hacia el futuro. Según concluyeron los autores del estudio, conocer los mecanismos exactos detrás de estas alteraciones neuroendocrinas permitirá evaluar la viabilidad de aplicar terapias de sustitución hormonal en pacientes con Rett, tratamientos que ya se usan de rutina en otras condiciones y que podrían mejorar sustancialmente su calidad de vida.