El Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, en la provincia de Barcelona, España, ha marcado un precedente en la medicina continental al intervenir a los dos primeros pacientes de Europa con una innovadora técnica quirúrgica llamada derivación linfaticovenosa cervical. El procedimiento se enmarca dentro de un ensayo clínico inicial de fase I, denominado ALCEA, que busca determinar la seguridad, la viabilidad y el potencial efecto terapéutico de esta cirugía frente a las primeras señales de la enfermedad de Alzheimer.
El ensayo, de carácter abierto, unicéntrico y prospectivo, aborda de forma directa la ralentización del deterioro cognitivo mediante un enfoque multidisciplinar. Los resultados preliminares en el primer paciente operado hace tres meses ya muestran diferencias notables en su vida cotidiana; según explicó su esposa, el paciente ha recuperado claridad en el habla y muestra una mayor iniciativa para realizar actividades. Un segundo paciente fue intervenido hace un mes de la misma forma, y el centro hospitalario ya ha reclutado a un tercero y un cuarto candidato para someterlos al procedimiento en España.

Para este estudio inicial de seguridad, el centro médico de Barcelona aplica criterios de selección sumamente estrictos. Los candidatos elegibles deben contar con un diagnóstico de alzhéimer en fase leve, demencia inicial, manifestar cierta dependencia para el funcionamiento diario y no sufrir comorbilidades graves. Como medida de precaución técnica, aquellos pacientes que se encuentren bajo tratamiento médico con fármacos anticoagulantes quedan automáticamente excluidos de la investigación para evitar complicaciones vasculares durante el proceso.
De acuerdo con las explicaciones del neurólogo Pau Pastor, en esta enfermedad neurodegenerativa el sistema linfático meníngeo, encargado de eliminar las proteínas tóxicas del cerebro, sufre un empeoramiento progresivo en sus funciones. Dado que la limpieza cerebral es un mecanismo vital que sucede de manera natural durante el sueño, la hipótesis científica del ensayo plantea que acelerar este drenaje linfático puede contribuir de forma directa a reducir la acumulación de la proteína beta-amiloide y la proteína tau, ambas asociadas al daño cognitivo.
Una de las particularidades más destacadas del proyecto es que la microcirugía no es ejecutada por neurocirujanos, sino por el Servicio de Cirugía Plástica del centro catalán, liderado por la doctora Carmen Higueras. La especialista subrayó que la intervención se realiza en la zona del cuello y no directamente en el cerebro. El procedimiento consiste en establecer una conexión o puente (bypass) entre vasos linfáticos activos del cuello y venas de pequeño calibre, redirigiendo el flujo linfático hacia el sistema venoso para optimizar la expulsión de los residuos cerebrales a través del líquido cefalorraquídeo.

A pesar de su complejidad técnica, se trata de una cirugía mínimamente invasiva que se realiza con microscopio quirúrgico y suturas de diámetros milimétricos. La operación tiene una duración aproximada de tres horas y requiere únicamente que el paciente pase una noche ingresado en el hospital antes de recibir el alta médica. Los primeros casos internacionales de este tipo de abordaje se remontan a 2018 con resultados preliminares prometedores en biomarcadores y parámetros cognitivos, destacando una serie reciente de 26 pacientes que no registraron ningún tipo de complicación.
El equipo del hospital español consolidó el interés en esta técnica hace más de dos años, periodo durante el cual realizaron exhaustivos estudios anatómicos y diseñaron un protocolo multidisciplinar aprobado por el comité de ética de la investigación del centro. Para perfeccionar la práctica, los especialistas viajaron a diferentes centros médicos del extranjero con el fin de aprender la técnica de primera mano.