La patología cardiovascular subclínica presenta una incidencia significativamente mayor a la estimada en la población joven. Un estudio coordinado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) demostró que la aterosclerosis (el estrechamiento y endurecimiento progresivo de los vasos sanguíneos por depósito de placas) afecta de forma asintomática a uno de cada 13 adultos de entre 18 y 29 años. Las conclusiones del trabajo se presentaron en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y fueron publicadas simultáneamente en la revista The New England Journal of Medicine.
La investigación, denominada proyecto REACT, analizó una cohorte superior a los 16.000 participantes con edades comprendidas entre los 18 y los 70 años. El objetivo del mapa epidemiológico es aportar evidencia científica para transformar los esquemas actuales de prevención cardiovascular, los cuales concentran la evaluación y el abordaje farmacológico en personas mayores de 40 años tras una exposición prolongada a factores de riesgo como hipertensión, hipercolesterolemia, tabaquismo u obesidad.
Prevalencia global y diferencias de sexo en la progresión vascular
Los datos de la primera fase del estudio revelaron que el 57,1% de la población analizada presentaba aterosclerosis silente en alguna arteria del cuerpo, a pesar de no registrar síntomas clínicos previa ni contar con un diagnóstico formal de enfermedad cardiovascular. En el grupo de 18 a 29 años, la prevalencia alcanzó casi un 9% en los varones y cerca del 7% en las mujeres. El alcance de la acumulación lipídica aumentó de forma sostenida con la edad, llegando a afectar a nueve de cada 10 personas en la franja de los 60 a 70 años.
El estudio identificó patrones de progresión diferenciados según el sexo. En los hombres, el avance de la afección vascular se inicia a un ritmo acelerado durante las primeras décadas de la adultez, manifestándose entre 5 y 10 años antes que en las mujeres. En la población femenina, la enfermedad progresa a menor velocidad en la juventud y experimenta un incremento marcado entre los 40 y los 60 años, un periodo coincidente con el climaterio. Los científicos anunciaron la puesta en marcha de ensayos específicos para evaluar el impacto directo de los cambios hormonales en la salud arterial.
Eficacia del cribado ecográfico e insuficiencia de las escalas de riesgo
Uno de los hallazgos con mayor implicación diagnóstica determinó que más del 80% de los sujetos con aterosclerosis en las arterias coronarias presentaba también lesiones en las carótidas o femorales. Los investigadores destacaron que la exploración ecográfica de estos vasos superficiales ofrece un método rápido, no invasivo y de bajo costo para detectar enfermedad coronaria subclínica, facilitando la implementación de protocolos de cribado masivo en la consulta médica general.
Asimismo, la investigación evidenció que las herramientas tradicionales de estimación de riesgo cardiovascular (como la escala SCORE2) resultan insuficientes para identificar a la mayoría de las personas que ya desarrollan aterosclerosis asintomática. Los autores enfatizaron la necesidad de evolucionar desde los modelos deductivos hacia estrategias preventivas guiadas directamente por técnicas de imagen vascular.
Hacia una nueva estrategia preventiva en la práctica clínica
Representantes de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) calificaron la investigación como el atlas de referencia sobre la distribución de la aterosclerosis a nivel poblacional. La presencia simultánea de placas en múltiples territorios vasculares sugiere la necesidad de que especialidades como la neurología, la cirugía vascular y la medicina de atención primaria adopten un enfoque integrado para el despistaje activo de la patología.
La segunda fase del proyecto REACT, cuya ejecución está prevista para el año 2027, evaluará si la intervención terapéutica temprana guiada por imágenes ecográficas logra reducir la incidencia de infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y mortalidad cardiovascular. El cambio de paradigma busca desplazar el tratamiento de las fases avanzadas de la enfermedad hacia la interceptación precoz de las lesiones arteriales.