El Gobierno de Italia confirmó la desaparición de 80 ampollas de fentanilo de la farmacia interna del Hospital Israelita de Roma. La potencia del opioide sintético supera hasta cien veces a la de la morfina, se utiliza legítimamente de forma intravenosa como anestésico o paliativo para pacientes oncológicos y representa una seria amenaza en el mercado negro. De acuerdo con los informes oficiales, la cantidad total sustraída de los almacenes hospitalarios poseería la capacidad técnica de ser adulterada y fraccionada para elaborar unas 20,000 dosis destinadas potencialmente al tráfico y consumo ilegal en las calles.

La sustracción del fármaco, denunciada formalmente por la jefa de la farmacia del centro asistencial el pasado 24 de junio, ha desconcertado a los cuerpos policiales debido a las extrañas circunstancias en las que se ejecutó. Uno de los aspectos más críticos de la investigación revela que la caja fuerte de alta seguridad donde se custodiaban los estupefacientes no presentaba ningún tipo de signo de forzamiento o violencia externa. Las pesquisas preliminares apuntan a un posible reajuste interno del personal, dado que las llaves de acceso físico al depósito restringido estaban en posesión de varios trabajadores de la propia institución médica.
Ante la gravedad del suceso, la Fiscalía de Roma ha abierto un expediente judicial urgente y ha encomendado las tareas operativas a los Carabinieri del NAS, la unidad militarizada de élite especializada en delitos de la sanidad pública. Los agentes judiciales investigan los hechos bajo la tipificación penal de robo agravado y un presunto delito de tenencia de sustancias estupefacientes con fines de tráfico internacional. Paralelamente, el ministro de Sanidad italiano, Orazio Schillaci, ordenó una inspección técnica extraordinaria en el hospital y anunció la redacción de una circular nacional para endurecer de forma inmediata el control sobre la rotación de opioides.

El incidente ha provocado una reacción política inmediata al más alto nivel en la capital italiana, motivando la convocatoria de una reunión ministerial de urgencia en el Palacio Chigi. El encuentro de seguridad fue presidido por el subsecretario Alfredo Mantovano, quien insistió ante las autoridades regionales en la necesidad perentoria de proteger el cumplimiento de los protocolos de custodia para fármacos de alto riesgo biológico. Desde el Ejecutivo se recordó que apenas tres miligramos de fentanilo puro resultan letales para un ser humano, un riesgo que se multiplica si el narcótico es mezclado de forma clandestina con xilazina para producir la denominada "droga zombi".
Como medida complementaria a nivel regional, la administración del Lacio dispuso auditorías rigurosas e inmediatas en la farmacia del Hospital Israelita de Roma para verificar los libros de registro de entradas y salidas de sustancias psicotrópicas. Asimismo, se ha instruido a los directores de las redes asistenciales locales de la provincia para que revisen los sistemas de videovigilancia y las cajas blindadas del resto de los hospitales del área metropolitana. Estas directrices buscan neutralizar cualquier vulnerabilidad en la cadena de custodia antes de que las dosis robadas alimenten redes de distribución masiva.