La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) anunció este lunes un conjunto de medidas destinadas a incrementar el escrutinio sobre los aditivos alimentarios. Esta iniciativa se enmarca dentro de las políticas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump bajo el programa denominado "Make America Healthy Again" (MAHA), el cual busca reestructurar los estándares de salud pública, transparencia y nutrición en el país.
El impulso de estas nuevas normativas responde a las prioridades establecidas en conjunto por el presidente Trump y el actual secretario de Salud y Servicios Humanos (HHS), Robert F. Kennedy Jr. Este último fue una figura central del movimiento MAHA durante la campaña presidencial de 2024, promoviendo una agenda que cuestiona diversas regulaciones sanitarias vigentes y aboga por cambios sustanciales en el sistema médico y alimentario, incluyendo la revisión de recomendaciones sobre ciertas vacunas infantiles.
En el centro de esta nueva estrategia regulatoria, la FDA publicó una propuesta de norma que transformará la manera en que la industria maneja los componentes de sus productos. La directriz exigirá a los fabricantes de alimentos notificar obligatoriamente a la agencia federal cada vez que clasifiquen y utilicen un aditivo alimentario bajo la categoría de ingrediente "generalmente reconocido como seguro" (GRAS, por sus siglas en inglés).
Desde el año 1958, la normativa permitía a las empresas alimentarias determinar por sí mismas que sus ingredientes eran seguros, sin someterlos a una revisión exhaustiva del gobierno ni notificar obligatoriamente a las autoridades. Si bien algunos ingredientes comunes bajo la categoría GRAS incluyen elementos convencionales como el vinagre, la pimienta negra o el aceite de canola, el sistema voluntario generó un punto ciego para las autoridades.

"Ni siquiera sabemos con exactitud cuántos productos químicos hay en los alimentos que los estadounidenses consumen a diario", advirtió Kennedy durante un evento oficial en la capital.
El comisionado interino de la FDA, Kyle Diamantas, explicó que hacer obligatoria esta notificación y ampliar el inventario público de los ingredientes tiene como objetivo principal recuperar la confianza del consumidor en la cadena de suministro.
"El cambio a un sistema de notificación obligatoria cierra una brecha de información que lleva décadas existiendo", subrayó Diamantas ante la prensa, detallando además que la propuesta estará abierta a recepción de comentarios públicos durante un lapso de 120 días.
En paralelo a la regulación de aditivos, el HHS y el Departamento de Agricultura presentaron para su revisión final una propuesta para establecer una definición oficial de "alimentos ultraprocesados", cuyos lineamientos técnicos se darán a conocer próximamente. Asimismo, la FDA anunció planes para emitir nuevas normativas orientadas a minimizar los riesgos biológicos en plantas procesadoras de productos frescos cortados, en respuesta a los recurrentes brotes de salmonela y ciclosporiasis vinculados a vegetales como la lechuga y los jalapeños.