La selección de Noruega ha llamado la atención en su concentración de cara al partido de cuartos de final del Mundial, donde se medirá contra Inglaterra el próximo sábado por la noche. El conjunto escandinavo, dirigido por Stale Solbakken, se encuentra gestionando un brote de molestias respiratorias que ha afectado a varios integrantes de la delegación. Según confirmó el propio seleccionador, síntomas como tos, ronquera y estornudos se han propagado de manera dispersa entre el grupo, el cual está compuesto por más de 50 personas entre futbolistas y miembros del cuerpo técnico.
Hasta el momento, los casos más notorios debido a procesos virales corresponden a dos de sus futbolistas. El primero en verse afectado fue Jorgen Strand Larsen, delantero del Crystal Palace, quien se perdió el debut mundialista ante Irak tras presentar un cuadro febril. Posteriormente, el defensor Marcus Holmgren Pedersen se vio obligado a causar baja en el crucial encuentro de octavos de final frente a Brasil a raíz de un virus que disminuyó notablemente su rendimiento físico.

El seleccionador Stale Solbakken ha querido restar dramatismo a la situación, asociando la aparición de estos síntomas leves a factores logísticos propios de la alta competencia, tales como los constantes viajes en avión, los cambios bruscos de temperatura en los vestuarios y el uso continuado del aire acondicionado. El estratega explicó que, a excepción de Strand Larsen, ninguno de los demás integrantes del grupo ha registrado fiebre alta, por lo que considera normal que en una delegación tan numerosa terminen manifestándose este tipo de afecciones respiratorias menores a lo largo del torneo.
Respecto a la situación particular de Pedersen ante Brasil, Solbakken detalló que el jugador completó las sesiones de entrenamiento previas sin síntomas febriles y bajo el visto bueno del médico del equipo, Ola Sand. Sin embargo, con el paso de las horas, el lateral comenzó a sentirse peor y manifestó que su cuerpo no respondía al máximo nivel de exigencia. El cuerpo técnico atribuye este bajón a una combinación del virus con el desgaste físico y mental del futbolista, quien llegó a la cita mundialista con el rol de suplente de Julian Ryerson pero terminó disputando dos partidos de alta intensidad.

A pesar de los contratiempos de salud, el ambiente dentro del vestuario nórdico sigue siendo de optimismo tras la histórica victoria por 2-1 que dejó fuera a Brasil. Tras consumarse la clasificación, Solbakken concedió una noche libre al plantel para liberar tensiones. En medio de las celebraciones, el técnico tuvo un breve intercambio con su máxima estrella, Erling Haaland, autor de siete goles en lo que va del torneo y colíder de la tabla de artilleros junto a Lionel Messi y Kylian Mbappé, confirmándole que tenía el visto bueno para festejar antes de enfocarse en el duelo ante los ingleses.
La evolución médica de la plantilla durante las próximas 48 horas será determinante para el esquema táctico que planteará Noruega en los cuartos de final. El cuerpo médico trabaja a contrarreloj para limpiar el entorno de la concentración de cualquier foco infeccioso y garantizar que tanto los futbolistas afectados como el propio Solbakken estén plenamente recuperados para afrontar el partido más importante del fútbol noruego en las últimas décadas.