El Gobierno de Australia confirmó este lunes la detección de un segundo caso positivo de gripe aviar de alta patogenicidad de la cepa H5N1, apenas 48 horas después de haber registrado la primera manifestación del virus en su territorio continental. Las autoridades sanitarias informaron que el animal afectado corresponde a un petrel gigante del norte, una especie de ave marina migratoria que fue localizada con signos severos de enfermedad en una playa remota del estado de Australia Occidental.
Este nuevo hallazgo se suma al reportado el pasado sábado, cuando se confirmó el diagnóstico positivo en un págalo grande (maloa grande). Ambos ejemplares silvestres fueron hallados en las inmediaciones de la localidad costera de Esperance, un punto geográfico situado a unos 570 kilómetros al sureste de Perth, la capital estatal. La aparición consecutiva de estos focos infecciosos ha encendido las alarmas del sector agropecuario, obligando al Ejecutivo a desplegar un plan de contingencia inmediato.
La ministra de Agricultura de Australia, Julie Collins, declaró en rueda de prensa que el Gobierno se encuentra trabajando en estrecha colaboración con los representantes de las industrias avícolas productoras de carne de pollo y huevo. El objetivo primordial de estas mesas técnicas es robustecer las barreras de bioseguridad ambiental para impedir a toda costa que el patógeno logre traspasar los perímetros de las granjas comerciales y afecte a los sistemas de producción masiva orientados al consumo humano.

La propagación global del virus H5N1 ha devastado bandadas enteras, interrumpido las cadenas de suministro globales y encarecido los precios de los alimentos en diversas regiones del planeta en los últimos años, aunque los contagios en seres humanos siguen siendo excepcionales. Hasta el inicio de esta contingencia, Australia se mantenía como el único continente del planeta libre de casos confirmados en su territorio continental, registrando únicamente antecedentes aislados a finales de 2025 en el territorio subantártico de la isla Heard.
Ante la amenaza inminente, las principales compañías del sector privado han comenzado a tomar medidas drásticas de prevención. La empresa Inghams, uno de los mayores productores avícolas del país, anunció mediante un comunicado oficial que implementará un confinamiento biológico estricto y total en todas sus granjas y plantas de procesamiento distribuidas en el estado de Australia Occidental; aclarando que, hasta el momento, no se ha detectado presencia del virus en aves comerciales ni en sus cadenas de distribución.
Por su parte, el Estado australiano ha intensificado las jornadas de testeo masivo en aves playeras, acelerado la vacunación de especies silvestres catalogadas como vulnerables y llevado a cabo simulacros de respuesta epidemiológica en tiempo real. Al ser consultada sobre la viabilidad a largo plazo de mantener protegidas las líneas de producción frente a vectores de transmisión migratorios, la ministra Collins reconoció la complejidad del escenario, calificando de hipótesis incierta la posibilidad de contener el avance del virus de forma indefinida.