El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) confirmó la detección de tres nuevos casos positivos de gusano barrenador del Nuevo Mundo en el estado de Texas. Con este último reporte oficial, emitido el domingo por la noche a través de las redes sociales de la entidad, el número total de animales afectados se eleva a 15 dentro del territorio estadounidense. El anuncio agrava la situación epidemiológica del sector pecuario, ocurriendo casi tres semanas después de que se identificara la primera infestación doméstica de esta plaga en seis décadas en un ternero texano.
Los nuevos vectores de contagio fueron localizados en zonas rurales específicas del estado sureño durante las últimas 24 horas. Según los datos del USDA, las pruebas de laboratorio confirmaron la presencia de las larvas en un cordero ubicado en el condado de Crockett, así como en dos terneros pertenecientes a explotaciones ganaderas del condado de Edwards. La aparición consecutiva de casos en distintas jurisdicciones confirma que el parásito ha comenzado a dispersarse de forma activa entre los hatos locales, encendiendo las alarmas de los productores.
La mosca barrenadora del Nuevo Mundo es un parásito altamente agresivo cuyas larvas se alimentan exclusivamente del tejido vivo de animales de sangre caliente. Las moscas hembras depositan sus huevecillos en heridas abiertas, picaduras de insectos o incluso en el cordón umbilical de animales recién nacidos; una vez que las larvas emergen, se introducen profundamente en la carne causando lesiones graves y dolorosas que, de no ser tratadas a tiempo, resultan mortales tanto para el ganado como para las mascotas y la fauna silvestre.

Frente a la inminente amenaza biológica, los productores de Texas se habían mantenido en un estado de alerta y preparación durante el último año, monitoreando el avance constante de la plaga hacia el norte desde que se reportaron brotes activos en México. Los analistas del sector agropecuario han pronosticado que un brote descontrolado y generalizado en la región podría generar pérdidas económicas devastadoras calculadas en 1,800 millones de dólares para el estado de Texas, impactando el suministro de carne y diezmando las poblaciones de animales salvajes.
Para contener la expansión geográfica del insecto, el USDA anunció que continuará implementando una estrategia agresiva de erradicación biológica mediante la técnica del insecto estéril. Este método consiste en la dispersión aérea de decenas de millones de moscas macho esterilizadas en el laboratorio mediante radiación. Al aparearse con las hembras silvestres, se impide la fertilización de los huevecillos, interrumpiendo de forma drástica el ciclo de reproducción natural de la plaga en los condados que se encuentran actualmente bajo cuarentena.
No obstante, las autoridades federales enfrentan un desafío logístico temporal en el mediano plazo. Si bien el USDA inició en abril la construcción de una planta especializada de biotecnología para producir moscas estériles a gran escala dentro de los Estados Unidos, los ingenieros informaron que la infraestructura científica no estará completamente operativa sino hasta finales de 2027. Mientras tanto, los equipos de inspección sanitaria instan a los ganaderos a revisar minuciosamente a sus animales y a reportar de inmediato cualquier herida sospechosa para evitar un desastre productivo.