Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron que Estados Unidos enfrenta el inicio de temporada más severo del virus del Nilo Occidental en los últimos 22 años. Hasta la primera semana de agosto de 2026, las autoridades sanitarias contabilizan un total de 143 casos humanos en 23 estados del país. El adelanto en la detección de contagios desde finales de junio ha encendido las alarmas de la comunidad médica, considerando que agosto representa históricamente el pico epidemiológico de la enfermedad transmitida por mosquitos.
Del total de contagiados reportados, 99 pacientes (correspondientes al 69% de los casos) han desarrollado la variante neuroinvasiva, la manifestación más grave de la infección que ataca directamente al sistema nervioso central. Arizona se ubica como el epicentro del brote con 71 casos confirmados, seguido por Texas con 18 y California con 11, mientras que otras 20 entidades federativas registran cifras menores pero sostenidas.

Impacto clínico y afecciones al sistema nervioso central
Aunque cerca del 80% de las personas infectadas por el virus del Nilo Occidental no desarrollan síntomas o presentan cuadros febriles leves, aproximadamente el 1% evoluciona hacia afecciones neuroinvasivas que requieren hospitalización inmediata. El patógeno puede desencadenar meningitis (inflamación de las membranas del cerebro y la médula espinal) caracterizada por fiebre alta, rigidez de nuca, fotofobia y desorientación, o bien encefalitis, que suma temblores, alucinaciones y alteraciones de la motricidad.
En casos de mayor severidad, los pacientes pueden presentar mielitis flácida aguda (MFA), un compromiso medular que genera debilidad muscular repentina, parálisis facial e insuficiencia respiratoria, afectando con mayor dureza a niños pequeños. Las autoridades advierten que los adultos mayores y las personas con sistemas inmunológicos comprometidos mantienen la mayor vulnerabilidad frente a complicaciones severas o desenlaces fatales.

Limitaciones de la vigilancia y previsiones para el resto de la temporada
Los CDC aclararon que las cifras oficiales presentan un subregistro inherente, dado que los casos leves no siempre acuden a consulta médica ni son sometidos a pruebas de laboratorio. Asimismo, aunque estados como Nueva York no han reportado casos confirmados en humanos hasta la fecha, los monitoreos en la ciudad de Nueva York revelan que la presencia del virus en vectores casi duplica las muestras recolectadas en el mismo periodo del año anterior.
Dado que la actividad del virus suele extenderse hasta el mes de noviembre, los organismos de salud pública instan a la población a reforzar las medidas de protección personal. Se recomienda el uso de repelentes de insectos autorizados, el empleo de ropa de manga larga durante el amanecer y el atardecer, y la eliminación de recipientes con agua estancada para frenar la reproducción de los mosquitos vectores.