La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) autorizó la comercialización del sistema biosensor de glucosa Stelo, desarrollado por Dexcom. Se trata del primer monitor continuo de glucosa (MCG) integrado que se venderá sin receta médica (OTC) para niños a partir de los dos años. El dispositivo está diseñado específicamente para menores que no utilizan insulina (como aquellos que manejan la diabetes tipo 2 con fármacos orales), así como para niños sin la enfermedad, pero cuyos tutores buscan comprender el impacto de la dieta y el ejercicio en sus niveles de azúcar.
El funcionamiento de este sistema se basa en un sensor transdérmico portátil que se coloca en la parte posterior del brazo. Este sensor se enlaza de forma inalámbrica con una aplicación instalada en el teléfono inteligente del usuario o de su cuidador, midiendo, registrando y analizando los valores de glucosa de manera ininterrumpida para mostrar las tendencias metabólicas cada 15 minutos. Cada sensor posee una vida útil de hasta 15 días, aunque las autoridades advirtieron que este periodo podría verse reducido en pacientes pediátricos debido a factores fisiológicos propios del crecimiento y a comportamientos físicos de la infancia.
La directora del Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA, la doctora Michelle Tarver, enfatizó la importancia de este avance clínico enfocado en la salud infantil:
"Los niños merecen tener acceso a las mejores herramientas disponibles para gestionar su bienestar", declaró.
A su vez, la médico señaló que esta aprobación fomenta la innovación y el uso seguro de dispositivos médicos en los entornos cotidianos donde los menores viven, aprenden y juegan. Este sistema ya había sido aprobado previamente para la población adulta por el organismo regulador en marzo de 2024.

La decisión regulatoria busca mitigar el creciente impacto de la prediabetes en la población pediátrica, una condición clínica que predispone a millones de niños a desarrollar diabetes tipo 2 a largo plazo. Al proveer datos glucémicos en tiempo real, el dispositivo permite que los pacientes y sus familias desarrollen una mayor conciencia metabólica. De este modo, se facilita la identificación de patrones de respuesta ante la ingesta de carbohidratos o la actividad física, promoviendo intervenciones tempranas en el estilo de vida que aseguren mejores pronósticos de salud.
La aprobación por parte de la agencia estadounidense representa un ejemplo avanzado del uso de evidencia del mundo real (RWE) para la toma de decisiones normativas. Para validar su seguridad y eficacia en la población infantil, la FDA y la empresa fabricante evaluaron datos de estudios clínicos previos junto con estadísticas de uso cotidiano de monitores integrados en adultos y niños. Los ensayos clínicos reportaron efectos adversos leves y de carácter transitorio, limitados principalmente a irritación dérmica localizada, infecciones superficiales leves en la zona de inserción o molestias menores debido al adhesivo.

A pesar de sus beneficios en el control del bienestar, las autoridades sanitarias aclararon que el uso del dispositivo en menores debe realizarse bajo la estricta supervisión de un adulto y no sustituye el criterio médico. La FDA advirtió explícitamente que los usuarios o cuidadores jamás deben realizar ajustes en las dosis de medicamentos orales basándose únicamente en los datos de la aplicación sin consultar a su pediatra o endocrinólogo. Asimismo, el sistema está contraindicado para pacientes en diálisis o personas con hipoglucemia problemática, dado que no cuenta con un sistema de alarmas diseñado para alertar sobre caídas peligrosas de azúcar.
Las directrices médicas señalan que las personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) deben consultar con un profesional de la salud mental y la nutrición antes de utilizar este tipo de biosensores, para evitar que el monitoreo continuo exacerbe conductas obsesivas con la comida.