La Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta epidemiológica global tras registrar un incremento del 43% en las infecciones de cólera y diarrea acuosa aguda durante el mes de mayo. De acuerdo con el último balance técnico del organismo, en ese periodo se notificaron 29,610 nuevos contagios repartidos en 16 países, territorios y áreas pertenecientes a cuatro regiones del planeta. Este repunte mensual vino acompañado de un incremento del 30% en la mortalidad asociada a la enfermedad con respecto a abril, contabilizándose 271 defunciones en solo 30 días.
El desglose geográfico sitúa a la región del Mediterráneo Oriental como el principal foco de infección mensual por volumen de pacientes, seguida en orden de incidencia por el continente africano, el Sudeste Asiático y las Américas, mientras que las regiones de Europa y el Pacífico Occidental se mantuvieron libres de contagios autóctonos. A pesar del repunte en la curva de transmisión de las últimas semanas, la secretaría sanitaria internacional aclaró que el acumulado mensual se mantiene un 59% por debajo de los niveles de infección reportados en el mismo mes del año anterior, cuando una oleada más agresiva afectó a 21 naciones.
En lo que respecta al consolidado acumulado de los primeros cinco meses del año 2026, las estadísticas oficiales de la OMS documentan un total de 114,829 casos y 1,318 fallecimientos en 23 países. En esta perspectiva anual, África se posiciona a la vanguardia epidemiológica como la zona con mayor cantidad de enfermos reportados, superando al Mediterráneo Oriental y a las Américas. Los expertos señalan que el cólera, una patología de origen bacteriano estrechamente ligada a la ingesta de agua o alimentos contaminados, está encontrando las condiciones idóneas para su propagación masiva debido al deterioro de los ecosistemas locales.

La OMS advirtió de manera explícita que los conflictos armados, los desplazamientos forzados de poblaciones, los desastres naturales y los fenómenos meteorológicos extremos son los grandes catalizadores de esta crisis. Las mismas destruyen las redes de saneamiento básico y propician inundaciones recurrentes, comprometiendo de forma directa el acceso a fuentes de agua potable e inocua, especialmente en las zonas rurales del hemisferio sur y en los asentamientos informales de refugiados.
A este panorama ambiental se suma la debilidad de las infraestructuras de atención primaria en las áreas críticas. La falta de acceso inmediato a servicios médicos de urgencia retrasa la administración de tratamientos sencillos pero vitales, como las sales de rehidratación oral y el soporte intravenoso, lo que eleva exponencialmente el riesgo de letalidad en los pacientes más vulnerables. Estas condiciones transfronterizas y la escasez de recursos logísticos provocan que los brotes de cólera contemporáneos adquieran una gran complejidad técnica, volviéndose cada vez más difíciles de contener para los equipos de respuesta humanitaria.
Con el objetivo de optimizar la vigilancia virológica y estandarizar el flujo de información, la organización anunció que a partir de este mes la actualización epidemiológica sobre el cólera se integrará de manera definitiva en el Weekly Epidemiological Record. Esta publicación semanal permitirá a la comunidad científica internacional y a los ministerios de salud acceder a datos consolidados y analizar las tendencias globales en tiempo real.