En lo que representa un avance para la cardiología pediátrica en el país, un equipo del Hospital de Niños de la Santísima Trinidad de Córdoba colocó con éxito un stent completamente bioabsorbible en la aorta de un bebé prematuro de apenas 49 días de vida y 2,2 kilos de peso.
El pequeño, derivado desde la localidad de Chimbas en la provincia de San Juan, padecía una coartación de aorta, afección congénita que estrecha la arteria principal que distribuye sangre del corazón al resto del cuerpo y que comprometía seriamente el suministro sanguíneo hacia sus órganos vitales.
Para contrarrestar la patología antes del procedimiento, el personal médico del Hospital Materno Neonatal de Córdoba mantuvo al paciente bajo infusión continua de prostaglandinas, un fármaco que sostiene abierto un conducto embrionario para asegurar la irrigación sanguínea mientras el niño ganaba peso corporal. Dado que el recién nacido había registrado un peso de solo 1,5 kilos al nacer, los especialistas optaron por una estrategia híbrida y diferida para minimizar los riesgos quirúrgicos de la intervención.

Innovación tecnológica para acompañar el crecimiento infantil
El procedimiento requirió un abordaje combinado en el que cirujanos cardiovasculares realizaron la apertura de la arteria carótida, permitiendo que el equipo de hemodinamia guiara e implantara el dispositivo IBS™ Angel en el segmento aorticó afectado. La característica distintiva de esta prótesis estriba en que su estructura se degrada por completo en el organismo en un plazo aproximado de 12 meses.
A diferencia de las mallas metálicas tradicionales, el material reabsorbible evita dejar un tubo rígido dentro del vaso sanguíneo, permitiendo que la arteria se desarrolle de forma natural y eliminando la necesidad de futuras cirugías para retirar el implante a medida que el niño crece.
El jefe del Departamento de Cardiología del Hospital de Niños, Alejandro Peirone, destacó que esta intervención inaugura un paradigma terapéutico en el abordaje de patologías cardíacas complejas en recién nacidos.
"Lo último que hemos incorporado es colocar materiales dentro del cuerpo de pacientes muy pequeños que se bioabsorban, desaparezcan y permitan que el corazón siga desarrollándose normalmente", explicó Peirone.

Evolución clínica favorable y nuevos desafíos en cardiología
Posterior a la intervención, los especialistas lograron suspender la medicación intravenosa que mantenía la circulación hacia la parte inferior del cuerpo, confirmando el restablecimiento autónomo del flujo sanguíneo.
El paciente evoluciona de forma favorable en el centro hospitalario, donde el equipo médico monitorea su incremento ponderal, tolerancia alimentaria y parámetros clínicos antes de otorgarle el alta para retornar a su provincia natal junto a sus padres, quienes destacaron el acompañamiento profesional e institucional recibido durante el proceso.
En el marco de este logro, el Dr. Peirone enfatizó el rol de la salud pública para responder a cirugías de alta complejidad y anticipó los próximos pasos del centro especializado, orientados hacia la consolidación de intervenciones cardíacas en etapa intrauterina.