La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó una estrategia global orientada a transformar la planificación familiar mediante el impulso de métodos anticonceptivos masculinos reversibles. A través del lanzamiento de su primer Perfil de Producto Objetivo (TPP, por sus siglas en inglés), el organismo busca establecer los parámetros normativos de eficacia, seguridad y asequibilidad que deberán cumplir los laboratorios y desarrolladores, estimando que los primeros productos comerciales podrían estar disponibles en el mercado internacional en un horizonte de 5 a 10 años.
Esta medida intenta corregir un desequilibrio en la salud reproductiva, donde la responsabilidad ha recaído prioritariamente sobre las mujeres. En la actualidad, las opciones masculinas se limitan al uso del preservativo, el coito interrumpido y la vasectomía (esta última de carácter mayoritariamente irreversible). El nuevo marco regulatorio de la OMS abarca tres vías de investigación en fases avanzadas de ensayos clínicos: la supresión de la espermatogénesis mediante geles hormonales, la inhibición de la función espermática con píldoras no hormonales y el bloqueo físico reversible del transporte de espermatozoides.
Frente al prejuicio de que la población masculina rechazaría este tipo de intervenciones, las investigaciones recopiladas por la OMS reflejan una disposición favorable en el mercado. Más del 75% de las parejas consultadas afirmó que utilizaría un nuevo método anticonceptivo masculino, mientras que el 85% de las mujeres encuestadas manifestó confianza en que sus parejas asumirían dicha responsabilidad. Pascale Allotey, directora del Departamento de Salud Sexual y Reproductiva de la OMS, enfatizó que la capacidad de elección constituye un pilar de la equidad de género que requiere opciones adaptadas a los avances científicos contemporáneos.
A la par de las proyecciones masculinas, la OMS actualizó las 'Directrices sobre la ampliación de las opciones anticonceptivas' para optimizar los recursos dirigidos a las mujeres. Entre las nuevas recomendaciones destaca la autorización para extender el uso continuo de píldoras orales combinadas hasta por un año, la ampliación de la vida útil de los implantes subcutáneos a cinco años para reducir costos y procedimientos clínicos, e la inclusión de la mifepristona (en dosis de 10 a 50 mg) como una opción segura para la anticoncepción de emergencia dentro de los primeros cinco días tras una relación no protegida.
Por otro lado, el documento desaconseja el uso de ciertos métodos que carecen de respaldo científico suficiente, pidiendo más investigaciones sobre el ormeloxifeno y rechazando la inclusión del quinestrol en los programas nacionales por reportes de efectos adversos. Con este conjunto de directrices y el establecimiento de precios de referencia accesibles para las futuras tecnologías masculinas, la OMS reafirma que la regulación de la fertilidad debe consolidarse como un compromiso equitativo y compartido entre ambos géneros.