El Ministerio de Comunicación y Medios de la República Democrática del Congo (RDC) emitió una nueva actualización epidemiológica que confirma un aumento en las cifras del brote de ébola, elevando el recuento total a 3.360 casos confirmados. A pesar del incremento en los contagios registrados en las últimas semanas, las autoridades sanitarias precisaron que el virus se mantiene contenido en las mismas 48 zonas de salud distribuidas en las provincias de Haut-Uélé, Ituri, Nord-Kivu, Sud-Kivu y Tshopo.
El reporte epidemiológico, con corte al 27 de julio, contabiliza un total de 1.487 personas fallecidas a causa del virus, fijando la tasa de letalidad de la epidemia en un 44,3%. Asimismo, la red de asistencia sanitaria reportó que 733 pacientes se encuentran actualmente aislados o recibiendo atención intrahospitalaria en las instalaciones médicas desplegadas en las regiones afectadas.
A la par de la subida en el balance acumulado de contagiados, los equipos de respuesta destacaron avances en la recuperación de los enfermos. En las últimas 24 horas previas al informe se oficializaron 14 altas médicas, elevando la cifra acumulada de personas sobrevivientes a 597. Por su parte, el seguimiento y rastreo de contactos comunitarios continuó mostrando una tendencia de mejora, alcanzando una tasa de cobertura del 78,9%.

La coordinación multisectorial de la respuesta sanitaria se mantiene liderada por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Centro de Operaciones de Emergencia de Salud Pública (COUSP), con el respaldo técnico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC). Los organismos enfatizaron que la prioridad operativa se concentra en reforzar la vigilancia epidemiológica y la comunicación comunitaria para contener la propagación del patógeno.
Aunque el número de contagios totales se ha elevado, las autoridades gubernamentales aseguraron que la ausencia de nuevas áreas afectadas indica una estabilización territorial del brote. La infraestructura de los centros de tratamiento se mantiene plenamente operativa para absorber la demanda asistencial, mientras se continúan ejecutando intervenciones estratégicas adaptadas a las dinámicas locales para frenar la transmisión en los focos activos.