El Nuevo Hospital de Bocagrande, uno de los centros asistenciales de alta complejidad más importantes de Cartagena, se declaró en un punto crítico de viabilidad financiera, operativa y asistencial. Debido a la falta de liquidez, la institución notificó de manera formal y urgente a diversas Entidades Promotoras de Salud (EPS) para que gestionen el traslado inmediato de 20 pacientes hacia otras redes hospitalarias. La gerencia advirtió que el sostenimiento de los servicios médicos dentro de la clínica ya no es viable bajo las condiciones económicas actuales de la región.
La emergencia operativa se agudizó tras registrarse una suspensión parcial de actividades por parte de los trabajadores del centro médico. El personal sanitario y administrativo decidió interrumpir sus labores debido al retraso acumulado en el pago de sus salarios y prestaciones sociales, una medida de fuerza que redujo la capacidad de respuesta asistencial del hospital. Esta parálisis logística compromete de forma directa la continuidad en la prestación de servicios clínicos prioritarios para los habitantes de Cartagena y de los municipios aledaños del departamento de Bolívar.

De acuerdo con el balance presentado por la institución, la lista de personas que requieren ser reubicadas de urgencia incluye a catorce usuarios afiliados a Coosalud EPS, cinco pertenecientes a EPS Sura y uno correspondiente a Salud Total EPS. El hospital exigió que sean estas empresas aseguradoras quienes asuman plenamente la responsabilidad legal y operativa de la aceptación, traslado y reubicación de los pacientes, garantizando en todo momento que los nuevos destinos asistenciales se adecúen de manera estricta a las necesidades clínicas particulares de cada individuo.
La crisis de liquidez que arrastra la Promotora Bocagrande S.A. (PROBOCA), operadora de la clínica, se viene gestando con fuerza. Más de 200 empleados de las áreas de enfermería, camillería, laboratorio y servicios generales denunciaron que completaron cuatro meses consecutivos sin percibir su remuneración económica. La administración hospitalaria argumentó que esta situación no es consecuencia de la desidia interna, sino el resultado directo del impago crónico por parte de las EPS, destacando de manera especial la deuda de Coosalud (entidad actualmente intervenida por el Gobierno colombiano) que supera los 70.000 millones de pesos.

Ante el inminente cese total de operaciones por la falta de recursos básicos para trabajar, la directiva del hospital remitió un llamado de auxilio urgente a la Superintendencia Nacional de Salud (Supersalud), al Departamento Administrativo Distrital de Salud (DADIS) de Cartagena y a la Procuraduría General de la Nación. Las directivas instaron a los entes de control a intervenir de manera inmediata frente a una contingencia que amenaza con desestabilizar la red hospitalaria local. El personal administrativo aseguró que mantendrá bajo resguardo y protección a los pacientes hasta que las EPS ejecuten los traslados correspondientes.
El posible cierre técnico del Nuevo Hospital de Bocagrande plantea un panorama sumamente grave para el sector salud, al ser la única institución hospitalaria en la zona norte de Cartagena que cuenta con un servicio de urgencias integral, diseñado para atender tanto a residentes locales y comunidades de la zona insular como a turistas nacionales e internacionales. La suspensión definitiva de actividades dejaría sin cobertura a la ciudad en especialidades críticas como cardiología, neurología, cirugía general y unidades de cuidados intensivos e intermedios, sumándose a crisis similares reportadas en otras capitales del país como Medellín.